“Ser activista de la grasa es salir del clóset de la gordura que te vuelve invisible”

“Al próximo que me diga: ‘¡Qué  linda cara tenés!’, lo voy a mandar a pasear, porque me dicen ‘que linda cara’ pero ¿sobre el cuerpo? Nada… es la falsa caridad con el otro.  ‘Qué linda… pero tendrías que bajar de peso’, siempre hay una exigencia más”, cuenta con humor Luz Moreno, filósofa y activista de la gordura en Buenos Aires, a Mujeres Urbanas.

El Movimiento Gordo (conocido en inglés como Fat Liberation o Fat Power) reivindica la belleza y la salud de los cuerpos considerados anormales o con sobrepeso.

activismo de la gordura buenos aires Luz Moreno

¿Qué significa ser militante de la gordura?

 – Ser activista de la gordura, de la grasa o de la diversidad corporal no propone que uno sea gordo para poder militar, sino que la obesidad o el sobrepeso no es una cuestión patológica. Esto es pensado así desde una lógica capitalista, desde la Organización Mundial de la Salud (OMS), de los múltiples monopolios de la estética, la salud y la belleza.

Los militantes de la gordura o de la grasa abogamos por una visibilidad de las subjetividades gordas y las subjetividades diferentes.

Articulaste la cuestión corporal a paradigmas económicos, ¿los activistas trabajan este tema?

– Sí, hay una rama de producción teórica. Se trata de empezar a rastrear algunas de las cuestiones que nos están normalizando todo el tiempo. Esto puede ir desde una silla, un asiento en el colectivo de una medida estándar, hasta un talle de ropa, que es lo más visible, pero no lo más sustancial.  Incluso investigamos cómo funciona la industria alimenticia y su gran marketing sobre los productos que son bajos en calorías, pero no son sanos. Falta un pensamiento crítico respecto a la manufactura de esos alimentos, de las consecuencias reales de consumir por ejemplo una cantidad de aspartamo (edulcorante no calórico), de consumir aceites o harinas refinadas.

Nosotros vivimos en una cultura de la anorexia y en una economía de la bulimia: el mercado nos está diciendo todo el tiempo: ¡Mirá el Big Mac a 20 pesos!, ¡Mirá la publicidad de ese chocolate enorme!, ¡Hay que consumir! Pero al mismo tiempo, tenemos una cultura que te dice: ‘Vos tenés que estar flaco, no podés estar gordo, es malo’.

 

Activista de la Gordura Buenos Aires - Luz Moreno

El mandato de no ser gordo, ¿es cultural o está relacionado a la salud? En Argentina hubo campañas para que la obesidad sea considerada una enfermedad…

– No considero a la obesidad o sobrepeso una enfermedad. En Argentina el Ministerio de Salud lo pone como un potencial: la obesidad o el sobrepeso ‘pueden causar…’, ‘pueden predisponer…’ pero no pone de suyo que sea una enfermedad.

Sí hay una patologización del sobrepeso y sobre esto influye mucho el índice de masa corporal que está regulado por la OMS. En 1994 bajó el índice y entonces más de la mitad de la población del mundo pasó a ser obesa.

El índice de masa corporal es un cálculo hecho en 1876, es una estandarización que se hizo al final de la modernidad, ahí nos damos cuenta de que perdemos toda la particularización de una persona cuando la transformamos en un número.

¿Qué concepción tienen los activistas de la gordura sobre sus cuerpos?

– Si uno quiere considerar militar en la gordura es importante pensar en otro tipo de corporalidad,  en la habitabilidad del cuerpo. Reflexionar sobre cuáles son las condiciones en las que supuestamente mi cuerpo no es habitable: ¿cuando me lo dice otro? ¿Cuando plantean que mi cuerpo es patológico porque es gordo?

Si yo tengo un cuerpo con sobrepeso y no está en condiciones de ser considerado enfermo, ¿por qué es invisibilizado? ¿Por qué es señalado social y moralmente?

– Marilyn Wann dice que el closet de un gordo es un closet invisible del que no puede salir en toda la vida. Es el closet de la mirada que juzga, de los programas para normalizar el cuerpo, por ejemplo Cuestión de peso o The Big Looser, las propagandas de las modelos súper estilizadas, la mujer blanca, rubia, el hombre alto musculoso, como modelo de belleza, e incluso desde las sexualidades disidentes, con otros parámetros de belleza, los gordos quedan afuera.

¿Cómo se sale del clóset?

– Salir del clóset es empoderarse del cuerpo. El cuerpo gordo sí es un cuerpo erótico, sí tiene sensaciones y es intencionado (en términos filosóficos) es un cuerpo vivido que está en contacto con el mundo real. No es un cuerpo que por estar fuera de la norma simplemente es señalado.

Hace poco me pasó que entro a un Burger King, tenía hambre y compré un combo. Me siento justo enfrente de una chica gorda que se había pedido un combo y una hamburguesa aparte. Al mismo tiempo se sientan dos mujeres con cuerpos ‘normales’ que miraron a la chica y a mí en carácter prejuicioso “¿por qué vos, gorda, estás comiendo esa hamburguesa?”. La chica comía mirando para los costados para que no la vieran comer, porque si sos gordo y comés, ¡es morbo! Sin embargo esa hamburguesa que se comió la chica no dice nada sobre ella, pero la mirada de los otros ya la condiciona. Lo que pesa una persona no la define.