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Romina eligió ser mamá por inseminación artificial: “Estoy orgullosa de mi decisión, mi hija es feliz”

“El sueño de toda mi vida siempre fue ser madre. Claro que antes lo pensaba dentro del marco de una pareja y toda la cuestión del vestido blanco y arroz, pero como el príncipe azul perdió mi dirección empecé a barajar la idea de ser mamá sola”. Así escribió Romina Bertoldi el comienzo de su historia, o mejor dicho de su hija Amparo, quien nació a través de un tratamiento de fertilización artificial.

Romina es docente, vive en Santa Fe, tiene 33 años, y decidió ser mamá soltera a través de un método de fertilización asistida. Feliz de la decisión que tomó al darse cuenta de que la pareja correcta no llegaba y sus ganas de transitar la maternidad se hacían más fuertes, relató a Mujeres Urbanas cómo fue su experiencia.

-¿Cómo llegaste a tomar la decisión de ser madre a través de método de inseminación artificial?

Siempre quise ser mamá, fue el sueño más importante de mi vida. No encontré el hombre que compartiera mi deseo y me dije a mí misma que si a los 30 años no llegaba, iba a ser mamá. Fue una decisión muy pensada, desde los 24 años que empecé a indagar sobre el tema, a los 29 llegué por primera vez a un centro de fertilidad asistida.

-¿Cuáles son los pasos que seguiste hasta quedar embarazada de tu hija?

-Lo primero fue tener una consulta con un ginecólogo y arrancar con estudios y análisis para definir mi salud en general y mi salud reproductiva. Con resultados en mano llegué hasta la especialista en fertilidad y arranqué con estimulación ovárica por medido de pastillas, inyecciones y controles ecográficos. Quedé embaraza en el tercer intento de inseminación artificial con semen de donante anónimo.

-¿Tuviste miedos o frustraciones? ¿A qué?

-En este camino los miedos son muy normales, y van mutando. Primero es el miedo a tomar la decisión, pero cuando el deseo viene desde lo profundo del corazón le termina ganando al miedo.

Luego es el miedo a lo desconocido, el miedo a cómo encarar el tema, el miedo a no lograrlo. Se suman nuevos miedos junto al embarazo, al nacimiento, y la crianza, ningún miedo muy distinto al de cualquier mamá.

-¿Cómo elegiste al donante?

Con respecto a la elección del donante, la clínica se encargó de todo. Yo solo pedí que fuera parecido a mí.

-Tu hijita tiene tres años. Cuando hiciste el tratamiento, ¿ya existía la ley de fertilización asistida?

-Yo arranque en el 2012 y no estaba la ley, así que tuve que pagar todo de forma particular.

– ¿Cómo llevás el tema con la nena? ¿Y cómo lo lleva ella?

-Para nosotras es un tema que lo tomamos natural, somos un tipo más de familia. Mi hija preguntó una sola vez por el papá cuando estaba por cumplir 2 años, le dije que no tenía, que nuestra familia éramos ella y yo, abuelos, tíos y primos.

Ella es feliz, no le falta nada, sobra amor en nuestra familia. Yo hablo del tema con la mayor naturalidad posible.

-¿Te definís como una “madre sola” o “madre soltera”?

-No me considero madre sola sino madre soltera, soltera como un estado civil o relacionado a no tener una pareja estable. No soy mamá sola porque tengo familia, amigos, una red de apoyo de otras madres solteras por elección.

– ¿Qué consejo o qué palabras tendrías para una mujer que está meditando sobre ser madre a través de inseminación artificial?

Mi consejo es que si el deseo es profundo y viene del corazón no lo duden, de todas las decisiones que tomamos las mujeres la mejor es la de ser mamá. Hagan oídos sordos a todos los comentarios mal intencionados, que no hay nada de egoísmo en la decisión de dar vida. Formar una familia en base al amor es una experiencia maravillosa. Estoy orgullosa de mi decisión, mi hija es feliz y no necesito nada más para saber que tomé la decisión correcta.