#NadieMenos vs. #NiUnaMenos: cuando sumar, resta

Durante las movilizaciones en contra de la violencia de género, el hashtag #NadieMenos empezó a circular en las redes sociales como un berrinche de quienes se incomodaban con la etiqueta #NiUnaMenos. El slogan políticamente correcto se compartió y funcionó como un “pero” que se niega a aceptar el reclamo: “Está bien que las mujeres se expresen contra los femicidios, pero…”

¿Por qué si estás en contra de la violencia de género escribís #NadieMenos en lugar de #NiUnaMenos? ¿Qué hay detrás de la ampliación de la consigna el mismo día de la marcha? ¿Qué es lo que incomoda del NiUnaMenos a secas?

El movimiento NiUnaMenos incita a cambiar el estado actual de las relaciones entre las personas. Más precisamente, resquebraja las formas en que nos vinculamos varones y mujeres, critica los cimientos de los roles masculinos y femeninos. Los disfraces de ingenuidad que envolvían acciones cotidianas desaparecen y queda a la vista que muchas de las supuestas diferencias naturales entre los géneros son, en realidad, desigualdades culturales.

Y es que, en las relaciones donde hay desigualdades, media el poder: están quienes lo detentan en detrimento de quienes lo sufren. El machismo organiza las acciones y discursos (de varones y mujeres) en base a la creencia de superioridad masculina (heterosexual, claro).

Son esas mismas creencias de la cultura patriarcal las que llevaron a que muchos y muchas -no pudiendo oponerse de forma explícita al reclamo feminista por la igualdad- salieran solapadamente a sacar de foco la violencia machista con el “NadieMenos”.

El paro de mujeres que se llevó adelante el Miércoles Negro fue contra la violencia de género. Fue una expresión que incomodó a quienes no pueden ver esa matriz cultural machista en la que estamos inmersos, la misma que vuelve “normal”:

  • Que el acoso callejero sea de varones hacia mujeres y que se piensen como “piropos halagadores”, aunque te griten que te van a violar.
  • Que no te sientas tranquila si caminás sola por la calle.
  • Que pienses qué ropa te vas a poner en base al miedo y no a lo que tenés ganas de usar.
  • Que cuando vas a bailar tengas que hacer fuerza para que te suelten la muñeca o la cintura porque tu “no” no alcanza…
  • Que tengas que pararte estratégicamente en el tren, subte y colectivo para que no te apoyen.
  • Que en el examen preocupacional te hagan un análisis para saber si estás embarazada.
  • Que cuando tu hijo/a se enferme solo vos seas la que se pide el día.
  • Que el cuidado del hogar se establezca como una tarea puramente femenina y no se reparta equitativamente entre todos los miembros de la familia.
  • Que si un hombre te golpea, te pregunten: “¿vos qué le hiciste para que te pegue?”
  • Que te controlen y te digan que eso es cuidarte.
  • Que no te respeten en tu propio parto y ejerzan violencia obstétrica.
  • Que tengas miedo a que te secuestre una red de trata de personas.