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La Descosemos, una escuela de fútbol femenino para que se animen chicas y grandes

Lía Gutiérrez deja algunas indicaciones para que el entrenamiento continúe, pero se hace un momento e invita a conversar en el bar del polideportivo de  la calle Bonorino 897. Ese es el lugar donde funciona La Descosemos, una escuela de fútbol femenino donde chicas de todas las edades van a jugar, practicar y divertirse. Ella es la que está al frente de este proyecto, que ya es realidad y a su vez una apuesta a largo plazo.

Hija de un entrenador de fútbol, Lía vivió al lado de una cancha desde muy chica. Este deporte la cautivó desde temprano, pero recién a los 20 años pudo largarse a jugar en un club. Lo hizo durante 6 años y luego se animó a tomar el trabajo de entrenadora. Para perfeccionarse estudió educación física y se especializó en entrenamiento futbolístico en el CENARD. “Mi tesina iba en ese sentido, la idea era hacer un proyecto para aportar algo al fútbol femenino. Creo que La Descosemos es ese aporte, claramente”, relata a Mujeres Urbanas.

Lía Gutiérrez

Lía Gutiérrez

Ya han pasado más de 500 chicas por la escuela. Allí tienen espacio desde las que quieren ir por el hecho de practicar un deporte como aquellas que se animan a exigirse un poco más: actualmente trabajan con un cuerpo técnico que selecciona a las más habilidosas para llevarlas a los torneos organizados por la AFA.

“Era esto lo que había que hacer: darle la posibilidad de que tengan todas las herramientas que necesitan para enfrentar a grandes potencias”, se enorgullece en relación a la convocatoria de algunas chicas que pasaron por su escuela para integrar la Selección.

Es que su visión apunta a un desarrollo más integral del fútbol femenino, por eso La Descosemos es también un proyecto a largo plazo: “Con el tiempo me di cuenta que todas las mujeres necesitamos tener las posibilidades de aprender este deporte. Si no tenés la base infantil, cuando sos grande hay cosas que ya no podés aprender. Si bien podés apropiarte de los conocimientos y mejorar, para poder llegar a alto rendimiento necesitás esa base”, explica. Por eso comienzan a entrenar a niñas de 6 años en adelante, con la esperanza de que “todas las chicas que quieran aprender, si luego continúan en entrenamientos y torneos sistemáticos, van a tener las herramientas” para desarrollarse en primer nivel.

Foto: gentileza Celeste Cursach

Foto: gentileza Celeste Cursach

 

-¿Hay diferencias con otros países?

-Las clases para las más chicas surgieron cuando fui a Estados Unidos por una beca. Viajé con 11 compañeros más, entrenadores, y vimos cómo ellos tenían desarrollado su fútbol femenino. Ahí me di cuenta que vamos a jugar un mundial y ellas están jugando desde los 3 años, y nosotras empezamos cuando te dejan, cuando ya no dependés de nadie. Había un abismo: nos faltaba de 15 a 20 años de preparación.

Lía conoce en persona las disputas de las mujeres por hacerse un lugar en las canchas de fútbol. Por eso reconoce que “Hay mucha gente que está trabajando en fútbol femenino y cada vez más gente que apuesta su crecimiento. No porque no puede trabajar en otro lado, sino con ganas explícitas de que siga desarrollándose”, tal como lo lleva adelante desde su propio espacio fundado en 2006.

 

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La Descosemos también es una de las diversas escuelas de fútbol que actualmente hay en Buenos Aires a la que llegan chicas buscando simplemente practicar el deporte, encontrar un espacio para compartir y ser parte de un grupo. “Es la oportunidad de hacer lo que te gusta en un ambiente de respeto, de alegría, de solidaridad”, resume Lía con simpleza. “Tenemos como misión enseñar el deporte y apropiarnos de los beneficios de la actividad física que nos brinda, principalmente social”, resalta.

-¿Qué otros beneficios tiene practicar el fútbol, además de lo grupal?

-Como cualquier actividad deportiva: mejorar la parte de nuestro sistema cardiorrespiratorio, la musculatura, la coordinación. Es el único deporte donde además de desplazarte tenés que manejar el elemento, entonces hacés que la relación de la neurona a la punta de los pies esté activa. Además es un deporte de equipo, donde necesitás jugar con otros y contra otros, que son tus compañeros, los rivales, el árbitro, las canchas. Así que también significa poder resolver situaciones que se te presentan en un partido que nunca son idénticas. Por eso los beneficios físicos, técnicos y tácticos son similares a los de cualquier deporte de conjunto.

-En cuanto al entrenamiento de las mujeres, ¿hay características específicas?

-Las características específicas son las biológicas. Pasa lo mismo que en otros deportes: los hombres saltan más que las mujeres, son más veloces, más resistentes. Pero a nivel coordinativo no hay diferencias: una mujer que empieza a practicar fútbol a los 6 años, entrena de la misma manera y juega sistemáticamente igual que los varones, no tiene diferencias. A nivel táctico, coordinativo y de inteligencia de juego no tiene diferencias.

-¿Se practica fútbol en los colegios? ¿Cómo llegan las nenas a la mini Desco, la versión de la escuela para las más chicas?

-Yo no sé si han cambiado la currícula, pero no había fútbol en el profesorado cuando yo estudié. A la vez somos los docentes los que elegimos las actividades para cumplir los contenidos en los colegios. Y en ningún lado dice que no se dicte fútbol. Lo que pasaba era que las mujeres no habíamos aprendido cómo enseñar fútbol. Mi ventaja es que yo había jugado, entonces sabía cómo enseñar. Al no estar preparadas no lo pueden brindar, pero las nenas quieren jugar, están predispuestas a la actividad física como a cualquier juego. Está en cambiar la forma, ¿por qué desprestigiar al fútbol si es un deporte tan rico como otros?

 

  • El fútbol también es cosa de mujeres
Foto: gentileza Celeste Cursach

Foto: gentileza Celeste Cursach

 

La escuela de Lía aporta para revertir ese desprestigio. Le da el espacio para que muchas chicas practiquen y se perfeccionen en una actividad que en los últimos años ha sabido romper con la exclusividad masculina.

-¿Creés que se amplió el fútbol femenino en los últimos años?

-Sí, pero a la fuerza. No por alguna decisión, ni política ni de los clubes. Porque las mujeres se animaron a hacer, como se animaron a hacer un montón de otras actividades. Me parece que el crecimiento fue de la mano con el crecimiento de la mujer, por lo menos en Argentina.

 

 

-¿Es necesario romper algún tipo de tabú para jugar al fútbol femenino?

-Creo que los tabúes los tenemos los grandes. Las nenas de 6 años que vienen es porque quieren jugar al fútbol, y al padre que dudaba en traerla y ve que su hija juega con otras que querían lo mismo, se le fue el tabú.

-¿Está más aceptado incluso entre los hombres?

-Sí, igual va a llevar un tiempo, porque fueron muchos años en los que la mujer no pudo hacer cosas, el fútbol entre otras.

 

  • Jugá
Gentileza Celeste Cursach

Gentileza Celeste Cursach

Lía habla con convicción de líder. En sus respuestas se percibe una especie de fuerza motivadora, la certeza de quien confía en lograr un objetivo. Su impronta de entrenadora no la exhibe sólo en la remera que lleva puesta: la transmite en cada respuesta al mostrar su convencimiento para alcanzar logros en base al trabajo en conjunto. Da la sensación que tiene esa personalidad necesaria para generar cambios.

-Si tuvieses que hablarle a una chica que tal vez pensó en jugar fútbol y no se anima, ¿qué le dirías?

-El fútbol no te va a hacer más o menos femenina. Vos sos femenina y elegís la actividad que te guste. Me parece que hay otros prejuicios atrás. Ser más o menos femenina va por la decisión del que lo mira. Yo no dejo de ser mujer, ni por ser entrenadora ni por jugar. Acá cada uno elige la actividad que quiere. De hecho vienen mujeres que en su vida vieron un partido de fútbol y quieren hacer una actividad física, y acá son bienvenidas. Nosotras les enseñamos, nos gusta que se apropien de este deporte que tanto amamos. Te gusta, te hace feliz, jugá.