Evelina Cabrera: una jugadora que es líder dentro y fuera de la cancha

Está claro que Evelina no nació con una pelota en los pies. Eso era cosa de nenes. Las fronteras de lo permitido aún eran rígidas en su niñez, por eso al fútbol lo buscó de grande. Más que buscarlo parece que lo encontró de casualidad, pero desde el momento en que comenzó a practicarlo nunca más se alejó. Actualmente preside la Asociación Femenina de Fútbol Argentino (AFFAR), una organización que fundó hace dos años y que se encarga de fomentar el desarrollo de las jugadoras de este deporte.

Comenzó a practicar con amigas, algo que hoy es más familiar, pero hace diez años implicaba una lucha permanente contra los prejuicios. En el imaginario social, el fútbol es un territorio masculino por excelencia, por eso tenía que dar explicaciones cuando decía que jugaba este deporte. No es que ahora la situación haya cambiado radicalmente, pero los avances se van notando y la decisión de mujeres como Evelina ayuda a abrir la mente de muchas personas que aún le repreguntan si juega al fútbol como si fuera algo extraño.

Evelina Cabrera presidenta de la Asociación Femenina de Fútbol Argentino. Foto: Mujeres Urbanas

Evelina Cabrera presidenta de la Asociación Femenina de Fútbol Argentino. Foto: Mujeres Urbanas

-¿Por qué decidiste jugar al fútbol?

-En realidad no sé por qué. Yo era entrenadora, personal trainer. Hacía deportes, pero individuales, y estaba buscando ser parte de un grupo.

Un día una compañera me comentó que jugaba al fútbol y yo le dije que también quería jugar. Así empecé en ese equipo. Imaginate: 21 años, nunca había pateado una pelota.

Evelina remarca varias veces que su desempeño en la cancha era muy humilde, pero como en todo equipo en el que es necesario combinar las distintas características de sus integrantes, sabía lo que podía aportar: “Les dije que podíamos entrenar, que de fútbol no sabía nada, pero de físico sí. La capitana me dijo que no, que si quería me armara un equipo. Fue como si me desafiara. Entonces fui y me armé el equipo”, dice orgullosa. “Éramos siete pibas que ninguna jugaba al fútbol, no sé cómo hice. Empezamos a juntarnos para entrenar, que para mí era algo nuevo, y después me di cuenta que todas estaban por el mismo fin. Fue maravilloso. Me llenó el alma, y dije esto es lo que me gusta. Desde ese momento no paré”, asegura.

Literalmente, no paró. Ni aún en un momento tan determinante en la carrera deportista como la prohibición médica de seguir jugando.

Para ese entonces ya estaba en un club: se había probado en Platense y entrenaba con el equipo femenino. En ese momento le detectaron un tumor que le generó problemas hormonales y el médico le negó hacer cualquier actividad física. Evelina se había reencontrado a sí misma en el deporte, luego de una dura adolescencia vivida en situación de calle. Por eso ese anuncio pudo haber sido doblemente doloroso.

Sin embargo se fortaleció mentalmente y utilizó sus conocimientos para seguir ligada al fútbol y las chicas, a las que empezó a entrenar en Tigre. Y a partir de allí también se dedicó a armar desde cero la Asociación Femenina de Fútbol Argentino.

“Hoy en día me dijeron que se equivocaron”, dice entre carcajadas, en relación a la prohibición médica que le impidió seguir entrenando años atrás. Lejos del rencor por el tiempo perdido, prefiere verlo de otra manera: “No sé si le hicieron un favor al fútbol –bromea– o a mi vida, porque si no me hubiese pasado eso creo que no hubiese hecho las otras cosas”, comenta en relación a sus logros.

Evelina Cabrera presidenta de la Asociación Femenina de Fútbol Argentino. Foto: Mujeres Urbanas

Evelina Cabrera presidenta de la Asociación Femenina de Fútbol Argentino. Foto: Mujeres Urbanas

  • Crear la AFFAR

-Fundadora y presidenta de la Asociación Femenina de Fútbol Argentino. ¿Cómo te sentís con ese cargo?

-Si tomo noción de lo que representa es impactante, pero siempre voy haciendo trabajo de campo, muy metida con todo, y al estar siempre mano a mano, acompañando a las jugadoras día a día, hace que no tome conciencia de lo que representa para las demás personas.

-¿Cómo trabajan en la organización? ¿Cuál es el objetivo?

-Lo principal en la asociación es ayudar a las jugadoras a que empiecen a tomar conciencia que el fútbol es una disciplina deportiva y no un hobbie. Por mucho tiempo nadie lo tomaba en serio, y nadie hacía que ellas se lo tomen en serio. El hecho de que hoy más chicas lo practiquen hace que también tomen otra responsabilidad. Esto implica que ellas mismas se empiecen a capacitar y la toma de conciencia de quienes las entrenan.

-¿Hay un entrenamiento específico para las mujeres?

-En realidad es la misma actividad que para los varones porque el ritmo es el mismo. Lo que cambia es la genética y lo que tiene que ver con el rendimiento, donde se ve la diferencia, pero el entrenamiento es el mismo. Pensá que las jugadoras van a jugar los mismos minutos que los hombres. O sea, las reglas son exactamente las mismas.

Lo gracioso es que las reglas de juego son las mismas, pero las reglas afuera y sobre sus derechos no. Tal vez de acá a dos años haya otra situación, pero hoy en día vas a una cancha y quizá te dicen no, para las chicas no hay lugar.

-Te imaginás que quizá de acá a dos años cambie, pero desde hace unos años a hoy, ¿ves que se amplió el fútbol femenino?

-Siii –con notoria convicción–. FIFA hizo una estadística que dice que cada 5 hombres, 1 mujer juega al fútbol. Es terrible la diferencia. También lo que noto es que antes los padres no dejaban que sus hijas jueguen al fútbol, les avergonzaba. Antes ni se imaginaba que una nena juegue al fútbol, ni se hablaba. Era hockey, bailar, patín y esas cosas. Hoy en día, que se hable de eso y que las nenas digan quiero jugar al fútbol… Yo noto que en las plazas las nenas están jugando con los chicos, entonces eso también hace que haya otra apertura hacia el fútbol femenino. Las cosas se empiezan a tratar cuando se empiezan a hablar, y si se está hablando de un tema es que evidentemente se están haciendo cosas y se está generando movimiento, a diferencia de hace 10 años. Que hoy se hable, se diga por qué sí, por qué no, da cuenta de que realmente hay un cambio.

  • Hacer el camino

El título de coaching ontológico que alcanzó en 2014 es una graduación a la medida de su historia personal. Su reinvención como entrenadora y líder de AFFAR luego de la salida forzada de las canchas parece la práctica anticipada a un título que le calza justo. Fue como sistematizar lo que ya venía ejerciendo “de manera innata”, como lo define.

-¿Qué es el coaching ontológico?

-Es una disciplina que busca enfocarte en tus verdaderas metas, viendo qué te falta para poder desarrollarte y qué podés generar para alcanzar ese objetivo. Yo lo aplico en el deporte porque me doy cuenta que es necesario motivar todo el tiempo a la persona, inclusive en la práctica amateur. Hay que enseñarle que es un deporte, y para poder crecer rápidamente tenés que entrenar y prepararte. Porque enfrente vas a tener un rival que va a querer ganarte y también se va a preparar si toma conciencia de eso. Entonces creo que la parte física y deportiva, técnica y táctica, va acompañada de lo mental, para que las jugadoras vean esas cosas positivas del compañerismo y se pueda desarrollar.

Una frase, extraída de una de las escuelas donde se estudia esta disciplina, va más allá aún: “No existen las cosas en sí mismas sino formas de ver las cosas”, dice. Toda una promesa hecha realidad en lo que promueve Evelina con el fútbol femenino. No se trata sólo de practicar un deporte: es moldear, como le gusta decir, lo cultural. Se trata de abrir mentes, de darse nuevas posibilidades.

-¿Hasta cuándo creés que se va a seguir diciendo fútbol femenino y no fútbol?

-Creo que tiene que ver con empezar a visibilizarlo. Hoy si una mina tiene la ropa deportiva es porque se la compró, es del novio, es hincha del club, pero nunca porque hace esa disciplina. Es un tema de identificación también, de decir yo juego al fútbol. Quizá dentro de unos años, cuando sea más notable y haya más igualdad en este deporte, se lo llame fútbol nomás.

-¿Qué es la igualdad para ustedes?

Igualdad significa ser escuchadas, darnos las herramientas que necesitamos, los espacios, de la misma manera que a los hombres. Es algo cultural que tenemos que ir modificando día a día y que es difícil. Me la paso hablando con tipos que dicen no sabés nada. Pero yo tengo que tener la conciencia firme, la convicción y la seguridad de que sé, y bancármela. Nosotras damos exámenes todo el tiempo. Los damos bien porque hemos llegado a un montón de lados. Es hora de dejar de dar exámenes y demostrar las capacidades de cada una.