Etiquetas que nos recortan, ¿qué apellido elegís usar?

En el último programa de TV “La Noche de Mirtha (Legrand)” fueron como invitados el candidato a presidente Sergio Massa y su esposa, Malena Galmarini. No sólo estaban los dos sentados a la mesa por cortesía, había una motivación adicional para tener a la pareja al lado de Mirtha: la imagen fuerte que tiene Malena en relación a su marido.

Por eso desde la producción se encargaron de enfatizar la presencia de ambos y crearon un hashtag en Twitter para que el público comente: #LosMassaConMirtha. Así cayeron en la vieja costumbre de nombrar al clan familiar por el apellido del varón. Pero no había dos Massa, sino uno y una Galmarini.

La extensión del apellido en Argentina se produjo inicialmente por tradición y desde 1969 por ley. Era obligatorio para las mujeres casadas llevar el apellido de su marido antecedido con “de”, como si fueran propiedad de sus esposos. En el uso, el reemplazo directo del apellido propio por el de casada pasó a ser más habitual. Mientras que a los varones no se les pregunta cuál es su apellido de soltero y cuál el de casado.

Actualmente se modificó la ley y es optativo para las mujeres llevar el apellido de sus esposos o esposas. Pueden elegir incorporarlo luego del propio antecedido del “de”. Lo significativo es que es una decisión personal en relación a la importancia que le otorguen.

Si en los matrimonios son dos las personas que eligen unirse, ¿por qué no son las dos las que agregan el apellido de sus parejas? o, mejor aún, si ninguna persona es propiedad de otra, y el contrato marital es una formalidad legal de una unión afectiva y no una cesión de la propia identidad ¿por qué continuar con esta costumbre?