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Del “Vamos por una” a la dirección del Consejo Nacional de Mujeres: Fabiana Tuñez, una feminista en el Gobierno de Macri

 

¿Quién es Fabiana Tuñez, la mujer que el Gobierno de Mauricio Macri puso al frente de las políticas públicas para prevenir, erradicar y sancionar la violencia hacia las mujeres? Desde diciembre de 2015 Tuñez está al frente del Consejo Nacional de Mujeres (CNM). Su perfil dista del de los otros funcionarios designados por el Ejecutivo, no era funcionaria ni empresaria, sino una “activista del feminismo popular” que nació en Barracas y desde hace años levanta la bandera de la igualdad desde La Casa del Encuentro.

Cuando la Argentina se preparaba para el masivo Ni Una Menos, Mujeres Urbanas habló con Fabiana Tuñez, entonces presidenta y co-fundadora de la ONG que ayudaba a víctimas de violencia de género y trata de personas. Sin saber que en cuestión de meses estaría al frente del organismo oficial que debe dar lucha a los femicidios y todas las formas de violencia contra las mujeres, la ahora presidenta del CNM explicó qué aspectos deben mejorarse de las políticas existentes:

“Fundamentalmente hay poner en vigencia y reglamentar el artículo de la Ley de Violencia de Género que habla del Plan Nacional para la Erradicación de la Violencia de Género, con programas de asistencia directa a las víctimas, con campañas de prevención y sensibilización e información, y capacitación para todos los sectores que intervienen en la atención a víctimas de violencia de género”.

La Casa del Encuentro además de asistir a víctimas, genera proyectos de ley y tiene el único observatorio de femicidios del país, Adriana Marisel Zambrano dirigido por Ada Rico, gracias al cual sabemos que cada 30 horas una mujer es asesinada por violencia machista.

¿Qué te llevó a liderar la lucha a favor de la igualdad?

-Por un lado historias familiares de parientes míos que lamentablemente fueron víctimas de violencia de género, y por otro lado yo que nací con labio leporino, paladar leporino, así que de pequeña tuve que sentir la discriminación de no entrar dentro de los estándares de belleza y estética permitidos socialmente.

¿Cómo nació la idea de la organización La Casa del Encuentro, que se convirtió en una referencia que no se puede dejar de citar a la hora de hablar de violencia de género?

-Nosotras somos tres amigas que un día dijimos que tenía que existir una organización que tuviera un espacio físico, real, concreto, que no sea solamente un grupo feminista más, y juntamos nuestros ahorros allá por el año 2003 y alquilamos la sede de La Casa del Encuentro (la primera), ahora estamos en la segunda también alquilada.

Decidimos abrir un espacio integral dedicado al trabajo con respecto al tema de violencia de género y trata de personas y allí nos embarcamos en esta hermosa aventura que estamos muy felices y que vamos a cumplir 13 años. ¿Cómo se construyó? Con trabajo, con esfuerzo, con amor, con compromiso, con ganas desde nuestro pequeño lugar poner un granito de arena para poder aportar y ese es el secreto. Fue un proyecto pensado para quedarse, pero que fue dando pasos cortitos, seguros, constantes, sin salirnos de nuestro eje.

Cuando Fabiana anunció a través de las redes sociales que había aceptado el cargo que le ofrecieron en el CNM, aclaró que no seguiría trabajando en la ONG para mantener el compromiso de sostener ese espacio como autónomo. “Otro de los compromisos que habíamos asumido (las fundadoras de La Casa del Encuentro) fue que nosotras somos autónomas de los estados, de los partidos políticos, y articulamos con toda la sociedad. Somos feministas populares que consideramos que el cambio lo tenemos que hacer las mujeres y varones en conjunto, única garantía para erradicar la violencia de género en nuestro país”.

-Hablás tranquila, en paz, a pesar de que la violencia de género es un tema que genera bronca, indignación, impotencia… ¿Cómo hacés para vivir todos los días rodeada de este tema sin que te saque la alegría?

-La verdad es que cuando empezamos este camino dijimos que el día que perdamos la alegría no nos íbamos a dedicar a esto, bastante dolor ya hay con el tema. Nosotras lo vivimos con compromiso y yo en particular lo vivo con alegría, con compromiso, sabiendo que cuando yo hablo en un medio de comunicación, ahora que estoy hablando con vos, pienso en una mujer, en esa mujer a la cual le pueden llegar y servir mis palabras.

Nosotras tenemos una consigna que es “Vamos por una” y yo cuando hablo voy por esa mujer que a lo mejor es la única vez que accedió a esa lectura, a ese programa, a ese momento y que yo le pueda transmitir la posibilidad de que de la violencia se puede salir, que hay gente que está trabajando, que no está sola, ya con eso, ya está. Porque cuando una hace lo que ama y ama lo que hace pasa esto: lo vivís con alegría, lo vivís con compromiso, lo vivís en paz…

¿sabés qué es lo más gratificante de esta vida de activista? Cuando vos ves que esa mujer que entró encorvada, casi en posición fetal, a veces golpeada físicamente, a veces muy golpeada psíquicamente, y esa mujer comienza a erguirse, comienza a arreglarse, a cuidarse, cuando comienza a reír, ahí vos sentís que valió la pena.