Carnaval en Buenos Aires: murguera por elección

El carnaval en Buenos Aires se festeja en los corsos. En alguna de las calles más concurridas del barrio cuelgan los banderines que indican el lugar de encuentro. No faltan la música, el olor de la parrilla y la espuma. Subido al escenario, el conductor anima al público y anuncia que se prepara una de las murgas, el atractivo principal de la fiesta. Sus integrantes llegan bailando para hacer la presentación y se escucha la bienvenida por los altoparlantes: “Acá están, ellos son, Los…”.

Los y las, podría decirse, ya que las agrupaciones murgueras tienen una gran cantidad de mujeres en sus filas. En algunos casos, mujeres y hombres cantan y bailan a la par, producto de un proceso de transformación de las comparsas durante las últimas dos décadas. Mujeres Urbanas conversó sobre este tema con Luciana Vainer, integrante de la murga Los Quitapenas, coordinadora del espacio artístico La Carnavalera, y autora del libro “Miralá que linda viene la murga porteña”, obra que hace un recorrido por la historia de esta expresión.

En tu libro sobre el carnaval le dedicaste un capítulo especial a las mujeres, ¿por qué?

-El papel de la mujer es importantísimo en la murga de hoy en día. Las mujeres no salían con las murgas, no era lugar para la mujer, era cuestión de varones. Había algunas murgas familiares, donde era importante que estuvieran las mujeres y los chicos, pero en la ciudad de Buenos Aires eran minoría. En las últimas décadas las mujeres nos empezamos a incorporar a las murgas, en principio teniendo un rol lateral, es decir bordando y cosiendo los trajes, y luego bailando y cantando.

¿En qué aspectos se fue modificando el rol femenino?

-Uno es la danza. El baile característico de la murga porteña es masculino. La mujer cuando empezó a bailar hacía otro tipo de baile, y después comenzamos a copiar el baile masculino, lo fuimos incorporando. De hecho hoy en día somos mayoría las mujeres en las agrupaciones de carnaval las que bailamos. Los roles están equiparados, aunque no se comparten de la misma forma en todas las agrupaciones, de hecho sucede que uno ve más varones que mujeres en los roles directivos.

¿Por qué creés que existe esa desigualdad?

-Depende de cada murga. Por ejemplo en la nuestra hay mujeres que tocan, después salen a bailar, los roles son rotativos. Hay varias murgas que tienen mujeres percusionistas, y en nuestra murga las fantasías (banderas y estandartes)  las llevan varones o mujeres, es indistinto. Pero los roles de dirección en algunas agrupaciones son netamente masculinos, es un reflejo de lo que ocurre en la sociedad.

Luciana es testigo del proceso de transformación de las murgas a partir de los ’90, momento en el que resurgen en el circuito de Buenos Aires, ya que hace 25 años que sale a festejar el carnaval porteño con Los Quitapenas: “Ahí se produce un reflorecimiento, vuelven a salir agrupaciones que no estaban en funcionamiento, empiezan a encontrar nuevos lugares de participación y aparecen agrupaciones nuevas. Coincide con el momento de una política que tendía mucho al individualismo y en la murga muchos jóvenes encontramos un espacio de participación y de encuentro”, resume.

¿Cómo fueron ganando espacios las mujeres?

-Me parece que por prepotencia de trabajo (se ríe). Creo que en este resurgimiento la murga vuelve con otra cabeza. Las murgas dejaron de ser violentas y encontraron otra manera de comunicación, y hasta una hermandad, una amistad entre las agrupaciones. Las mujeres encontramos en la murga un espacio propio, nos sentimos representadas. Además surgieron muchas agrupaciones nuevas y se hizo más accesible para nosotras, ya que no es un espacio cerrado como antes.

Dentro de la murga, ¿se permiten una suspensión de roles entre varón y mujer?

-Desde la agrupación en la que yo participo te diría que sí. Me parece que hay cosas que dependen de cómo uno entiende la vida, y cuáles son los lugares de cada quien, no te lo puedo afirmar como una cuestión general porque hay murgas que tienen otro estilo. Pero yo veo en muchas murgas de diversos orígenes que la mujer tiene un espacio de participación súper activo, y que son sostenedoras de las agrupaciones de carnaval, no ya como una cuestión lateral sino realmente activo, un rol de organización y también de creación, y que son voz cantante.